domingo, 13 de febrero de 2011

Un pensamiento sobre el amor, dado que es San Valentín y ser pony es basicamente un requerimiento

No me gusta empezar a hablar de temas como el amor porque tiendo a explayarme  hasta morir y todo podría salir mal. Me encanta dármelas de poco romántica, seca, anti-afecto, pero (como todos los seres humanos, me parece) por dentro soy total y completamente pony (pony: rosado, curso, arcoiris y florecitas). Y es difícil no ponerse un poco más pony que de costumbre en el que se supone ser el día más romántico del año: San Valentín.

No me voy a ir extremos y decir que ODIO ESTE MALDITO DÍA, OJALÁ TODAS LAS PAREJAS SEAN BRUTALMENTE ATACADAS CON GLOBOS DE AGUA Y SU DÍA SE ARRUINE... Ok, admito que he pensado en ello. Pero he llegado a un momento zen conmigo misma, y la verdad es que no odio este día. Ni tendría porqué odiarlo. Es simple: ¿acaso ser soltera me quita el derecho a celebrar el día del amor? El amor no  es algo que puedes tener o no tener, el amor es una presencia constante, así como es indefinido e impalpable, es inherente a las personas. El amor está en nosotros, en todas partes, en formas tan distitnas que a veces ni las reconocemos. Y está bien, mañana tal vez sea un día como cualquier otro, pero si nos vamos a poner a celebrar, yo planeo celebrar el amor. Porque, y ahora seré real, pero realmente pony, el amor es hermoso. Y merece la pena sentirlo y que lo sientan por ti, no importa el contexto, la persona, o el motivo. Amar es un don y no hay porqué cerrarnos a él. Y no me voy a extender más sencillamente porque me dedicaría a redundar sentimentaladas una y otra vez. Pero saben a qué me refiero.

Hay una película que me canta, inglesa, llamada Love Actually. Al comienzo de esta, el Primer Ministro hace una declaración que me parece un poco más que perfecta "Whenever I get gloomy with the state of the world, I think about the arrivals gate at Heathrow Airport. General opinion's starting to make out that we live in a world of hatred and greed, but I don't see that. It seems to me that love is everywhere. Often, it's not particularly dignified or newsworthy, but it's always there - fathers and sons, mothers and daughters, husbands and wives, boyfriends, girlfriends, old friends. When the planes hit the Twin Towers, as far as I know, none of the phone calls from the people on board were messages of hate or revenge - they were all messages of love. If you look for it, I've got a sneaking suspicion... love actually is all around"

Sip. Love is all around.

Un cuento

Lo escribí hace unas semanas. Es raro. Una ironía.




El reloj avanza demasiado lento, lo miras y ha pasado un minuto, lo vuelves a mirar, han pasado 30 segundos, es un asco, no te puedes concentrar, el texto da vueltas delante de tus ojos, los cierras, los abres, repites la acción… Tanto pestañeo ya causa que una, dos, tres lágrimas caigan de tus ojos, las secas con el dorso de la mano y vuelves a clavar la vista en el papel, sin ver, como si trataras de absorber toda la información con mera fuerza de voluntad. No lo logras, te hartas, ruedas la silla y prendes la computadora, esperas, ojos en blanco, la mente se dispersa… pero la pantalla ya está clara y te salva de sumergirte en pensamientos locos y fútiles proyecciones que no harán sino provocar sensaciones que prefieres alejar, reprimir, eliminar. Se abre la página más reciente, en una esquina está el chat, obvio que él está conectado, miras su imagen, pasas por ahí el cursor del mouse, lo vuelves a pasar, “¿por qué este webón no me habla?”, apartas la vista, entras a otras páginas, te desconectas y te vuelves a conectar, él sigue sin hablarte, que desesperación, frustración, irritación, tristeza no (no puedes permitirte ese tipo de sensación), chequeas tu inbox, notificaciones, ÉXITO, él ha comentado una foto tuya! Entras a verla… es una foto X de un álbum X donde sale su amigo x ebrio vomitando en el suelo, da la casualidad que es tu álbum y por eso te llegó la notificación, y por supuesto que el comentario nada tiene que ver contigo, él no quiere nada que ver contigo, la puta madre, “¿y ahora por qué tanta negatividad?” Hay que estudiar, no puedes perder el tiempo en webadas que no valen la pena, te alejas de la computadora para que tus ojos vayan a parar el nextel, lo coges, jugueteas con las teclas, miras las llamadas recientes, podrías llamar a tu amiga a quejarte y lloriquear, pero para qué? Para que te diga “es un idiota” cosa que ya has escucha cien, mil, un millón de veces y sigue teniendo la misma intrascendencia. Si es tan idiota, porque te importa tanto? Esa es la verdadera pregunta y la que no puedes responder, te da miedo, yo que sé. No, no, no, concentración, tiras el nextel (está cagado ya de tantos golpes), coges la separata, rayada, no de apuntes, sino de dibujitos, caricaturas, tu profesor ahorcado en una esquina, una vaca, hasta SU nombre garabateado en letras tan diminutas que son casi imposibles de descifrar sin una lupa enorme. Empiezas a leer, una, dos, tres palabras, una frase, dos o tres, completas un párrafo, dos…

Suena el timbre, te saca de tu adormilamiento, tiras el papel (por fin una buena excusa para parar semejante martirio estudiantil), bajas y sin mirar abres la puerta… AHÍ ESTÁ ÉL. Te miras, eso no puede estar pasando, en una película estarías linda y hermosa, recién salida de la ducha o algo así de glamuroso, pero en este caso estás con la ropa con la que dormiste (tan desaparrada que ni siquiera alcanza el calificativo de pijama), el cabello enredado y levantado, ojeras marcadas, ni una pizca de maquillaje… Lo miras a él y prácticamente vomitas el corazón, con la fuerza con la que amenaza salirse de su sitio, él sonríe, no sabes que pensar, que decir, “hola”, pero no lo dijiste tú, lo dijo él, y tú solo lo miras con una estúpida sin palabras “quería verte” dice él, tú asientes (que tal tarada puedes ser para no haber pronunciado aún ni media palabra?) “y no podía esperar así que vine, sé que es un toque temprano pero….” “está bien”, lo interrumpes, esperas que tu voz no haya sonado demasiado aguda, demasiado grave, demasiado nada, solo ruegas por una voz normal “estaba estudiando” añades (asu asu, te pasaste, en serio esa frase te hizo sonar como una persona DEMASIADO interesante) “que me querías decir?”… Él se acerca, te mira, es tu propio momento THE NOTEBOOK, te toca la cara, tú no te mueves “solo quería decirte…” SI, SI, LO VA A DECIR! “que en verdad no puedo dejar de pensar en ti”, y se inclina, y te besa, y tu no pìensas en la falta de lógica del asunto, no piensas en que él NO SABE TU DIRECCIÓN, en que él es gay o tiene novia o está de viaje, en que en la vida real ese tipo de cosas no pasan, solo te sumerges en el momento y todos viven felices para siempre.

(obviamente este último párrafo no es más que una estúpida fantasía, y en el tiempo que te pasaste elaborándola el reloj avanzó más rápido que nunca, segundos, minutos, horas, y de pronto te das cuenta que es casi la hora del examen aún no has leído ni la mitad de la separata. SUERTE. )

FIN

(digamos que lo escribi en un momento semi emo mientras estudiaba kant, pero bueee)

No hay porqués

He tenido blogs antes. Dos, para ser exactos: el primero con un grupo de amigas para mi clase de Fudamente de la Comunicación; el segundo personal, para mi clase de Fundamente de la Información. El primero me consiguió un 18 de promedio, el segundo un 19 (asu asu). Del primero obtuve 4 amigas, 4 de las mejores amigas que he podido conocer. Del segundo... bueno, me reí mucho haciéndolo.

Este blog es mío, mera y solemnemente mío. Será humorístico si estoy de buen humor, triste si me voy para el lado emo, filosófico si estoy pensativa y complemtanete superficil si estoy viendo E! o alguna cabrillada semejante. Publicaré anécdotas del pasado, pensamiento presentes, tal vez hasta proyecciones al futuro. Yo que sé. Hay muchas cosas que quisiera decir y no digo, fácile sta es la manera de sacarlo todo de mí.

Y, en serio quiero un oso panda. Sueño de infancia, que se puede hacer.